El ástato ostenta un récord único: es el elemento natural más raro en la Tierra. Según las estimaciones, la cantidad total de ástato presente en la corteza terrestre en un momento dado es inferior a 30 gramos. Esta rareza extrema se explica porque todos sus isótopos son radiactivos con vidas medias muy cortas. El más longevo, el ástato-210, tiene una vida media de solo 8,1 horas. Así, todo el ástato primordial presente durante la formación de la Tierra se ha desintegrado desde hace mucho tiempo. El ástato presente hoy se recrea constantemente como intermedio de desintegración en las cadenas naturales del uranio y el torio, pero desaparece casi de inmediato.
Varios isótopos del ástato aparecen en las cadenas de desintegración del uranio y el torio, a través de desintegraciones beta de sus elementos padres, el polonio o el bismuto. Por ejemplo:
Estos isótopos se producen en cantidades infinitesimales y tienen vidas tan cortas que no pueden acumularse.
Fuera de las desintegraciones radiactivas, el ástato puede producirse naturalmente, en cantidades aún más ínfimas, por espalación cósmica: cuando rayos cósmicos de alta energía golpean núcleos más pesados como el plomo o el bismuto en la corteza terrestre, pueden fragmentarlos y producir núcleos exóticos, incluido el ástato.
El ástato se encuentra en una región de la tabla periódica donde la estabilidad nuclear es muy baja. El estudio de sus isótopos, en particular aquellos con un número "mágico" de neutrones (como \(^{211}\mathrm{At}\) con 126 neutrones, un número mágico), ayuda a los físicos nucleares a refinar los modelos de la estructura nuclear y a comprender los límites de la estabilidad de los núcleos pesados.
La existencia del ástato fue predicha por Dmitri Mendeléyev desde la creación de su tabla periódica en 1869. Le dio el nombre provisional de "eka-yodo", prediciendo que sería un halógeno más pesado que el yodo, con propiedades químicas similares pero una masa atómica más alta y probablemente características metálicas. La búsqueda de este elemento faltante movilizó a varios químicos durante décadas, sin éxito, debido a su extrema inestabilidad.
El ástato fue producido artificialmente en 1940 por un equipo de investigadores de la Universidad de California en Berkeley: Dale R. Corson, Kenneth Ross MacKenzie y Emilio Segrè. Bombardearon un blanco de bismuto-209 con partículas alfa aceleradas en el ciclotrón de 60 pulgadas de Berkeley. La reacción nuclear produjo ástato-211:
\(^{209}\mathrm{Bi} + \alpha \, (^{4}\mathrm{He}) \rightarrow \,^{211}\mathrm{At} + 2n\)
Lo identificaron por su radiactividad característica y inicialmente lo llamaron "alabamine" (símbolo Ab), pero este nombre no fue retenido.
Después de la Segunda Guerra Mundial, en 1943, Berta Karlik y Traude Bernert lograron identificar trazas de ástato (los isótopos \(^{218}\mathrm{At}\) y \(^{219}\mathrm{At}\)) en productos de desintegración naturales del uranio y el torio, confirmando así que existía en la naturaleza, aunque en cantidades ínfimas. El nombre definitivo, "ástato" (derivado del griego astatos, αστατος, que significa "inestable"), fue propuesto por los descubridores y adoptado, destacando su propiedad más notable.
Hoy en día, el ástato se produce exclusivamente de manera artificial, principalmente en aceleradores de partículas (ciclotrones). Los métodos más comunes son:
La producción mundial es extremadamente baja, del orden de unos pocos microgramos a unos pocos miligramos por año, principalmente en laboratorios de investigación especializados (Estados Unidos, Rusia, Europa, Japón). Su costo es astronómico (millones de dólares por gramo, si es que se pudiera acumular un gramo), y no existe un "mercado" en el sentido convencional.
El ástato (símbolo At, número atómico 85) es un elemento del grupo 17, el de los halógenos. Es el miembro más pesado y radiactivo de esta familia, que incluye flúor, cloro, bromo, yodo y tennessine. Su átomo tiene 85 protones y, según el isótopo, de 116 a 140 neutrones. El isótopo más utilizado, \(^{211}\mathrm{At}\), tiene 126 neutrones. Su configuración electrónica es [Xe] 4f¹⁴ 5d¹⁰ 6s² 6p⁵, con siete electrones de valencia (6s² 6p⁵).
Debido a su inestabilidad y a la pequeña cantidad producida (se estima que menos de una millonésima de gramo de ástato elemental ha sido sintetizado en total), la mayoría de sus propiedades físicas nunca han sido medidas directamente en una muestra macroscópica. Se deducen de cálculos teóricos, extrapolaciones de las tendencias del grupo de los halógenos y estudios en cantidades ínfimas.
Punto de fusión estimado: ~575 K (~302 °C).
Punto de ebullición estimado: ~610 K (~337 °C).
Químicamente, se espera que el ástato se comporte como un halógeno, pero con diferencias marcadas debido a su peso y a los efectos relativistas. Se espera que sea el menos reactivo de los halógenos y que presente un carácter metálico (tendencia a formar cationes, At⁺). Sus posibles estados de oxidación van desde -1 a +7, siendo los estados -1, +1, +3, +5 y +7 plausibles.
Número atómico: 85.
Grupo: 17 (Halógenos).
Configuración electrónica: [Xe] 4f¹⁴ 5d¹⁰ 6s² 6p⁵.
Estado físico (20°C): Sólido (predicho).
Radioactividad: Todos los isótopos son radiactivos.
Isótopo médico clave: \(^{211}\mathrm{At}\) (vida media 7,2 h, emisor α).
| Isótopo / Notación | Protones (Z) | Neutrones (N) | Masa atómica (u) | Producción / Ocurrencia | Vida media / Modo de desintegración | Observaciones / Aplicaciones |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Ástato-210 — \(^{210}\mathrm{At}\) | 85 | 125 | 209,987148 u | Sintético / Traza natural | 8,1 horas (α, 99,8%; CE, 0,2%) | Isótopo con la vida media más larga (pero menos puro α que \(^{211}\mathrm{At}\)). |
| Ástato-211 — \(^{211}\mathrm{At}\) | 85 | 126 | 210,987496 u | Sintético (α sobre Bi-209) | 7,214 horas (α, 100%) | El isótopo más importante. Emisor alfa puro de alta energía (5,87 MeV). Vida media ideal para la medicina (terapia). Objetivo de elección para la investigación. |
| Ástato-217 — \(^{217}\mathrm{At}\) | 85 | 132 | 216,992420 u | Producido en la cadena de desintegración del \(^{225}\mathrm{Ac}\) | 32,3 ms (α, 99,99%) | Producto de desintegración del actinio-225, utilizado en terapia alfa dirigida (TAT). Su cadena produce tres partículas alfa. |
| Ástato-218 — \(^{218}\mathrm{At}\) | 85 | 133 | 217,995350 u | Traza natural (cadena U-238) | 1,5 s (α, 99,9%; β⁻, 0,1%) | Isótopo natural muy fugaz. |
| Ástato-219 — \(^{219}\mathrm{At}\) | 85 | 134 | 218,996590 u | Traza natural (cadena U-235) | 56 s (α, 97%; β⁻, 3%) | Isótopo natural, con la vida media más larga entre los ástatos naturales. |
N.B.:
Capas electrónicas: Cómo están organizados los electrones alrededor del núcleo.
El ástato tiene 85 electrones distribuidos en seis capas electrónicas. Su configuración electrónica [Xe] 4f¹⁴ 5d¹⁰ 6s² 6p⁵ presenta siete electrones de valencia en la capa 6 (s² p⁵), una configuración característica de los halógenos. Esto también puede escribirse como: K(2) L(8) M(18) N(32) O(18) P(7), o de manera completa: 1s² 2s² 2p⁶ 3s² 3p⁶ 3d¹⁰ 4s² 4p⁶ 4d¹⁰ 4f¹⁴ 5s² 5p⁶ 5d¹⁰ 6s² 6p⁵.
Capa K (n=1): 2 electrones (1s²).
Capa L (n=2): 8 electrones (2s² 2p⁶).
Capa M (n=3): 18 electrones (3s² 3p⁶ 3d¹⁰).
Capa N (n=4): 32 electrones (4s² 4p⁶ 4d¹⁰ 4f¹⁴).
Capa O (n=5): 18 electrones (5s² 5p⁶ 5d¹⁰).
Capa P (n=6): 7 electrones (6s² 6p⁵).
El ástato tiene 7 electrones de valencia (6s² 6p⁵). Como los otros halógenos, tiende a ganar un electrón para alcanzar la configuración estable del gas noble (radón), formando así el ión astaturo (At⁻). Este es el estado de oxidación -1, que debería ser el más estable. Sin embargo, debido a su gran tamaño y a los efectos relativistas, el ástato muestra una fuerte tendencia a existir en estados de oxidación positivos, a diferencia de los halógenos más ligeros. Los estados +1 (At⁺), +3 (AtO⁻ o At³⁺), +5 (AtO₃⁻) y +7 (AtO₄⁻) son posibles y se han observado en compuestos en trazas. Esta química se parece más a la del yodo que a la del cloro o el bromo.
La química del ástato nunca ha podido estudiarse con muestras visibles. Se explora mediante técnicas de radioquímica en traza: se sigue el comportamiento de unos pocos átomos o moléculas marcados por la radiactividad del ástato en soluciones ultra diluidas. Esto permite determinar propiedades como los coeficientes de reparto, los potenciales de oxidación-reducción o la estabilidad de diferentes complejos.
Los estudios confirman que el ástato se comporta como un halógeno:
Pero también muestra diferencias:
Esta es la aplicación más prometedora y prácticamente la única. El ástato-211 es un emisor alfa puro ideal para la radioterapia interna dirigida:
Para guiar el ástato-211 hacia el tumor, debe fijarse de manera covalente y estable a una molécula vector que reconozca específicamente las células cancerosas. Estos bioconjugados son desafíos químicos mayores porque el enlace At-C (carbono-ástato) es relativamente débil y sensible a la desastatinación (pérdida del átomo de ástato). Los vectores estudiados incluyen:
Los ensayos preclínicos y clínicos (fases I/II) con \(^{211}\mathrm{At}\) se centran en:
Los resultados preliminares son alentadores, mostrando eficacia antitumoral con toxicidad limitada.
El ástato-211 comparte con el polonio-210 una toxicidad radiactiva extrema en caso de incorporación, debido a su emisión alfa de alta energía. Su peligrosidad es incluso mayor en algunos aspectos:
La manipulación del ástato-211 se realiza exclusivamente en laboratorios de alta seguridad (nivel P3) equipados con cajas de guantes estancas bajo atmósfera controlada (nitrógeno o argón). La protección contra las emisiones alfa es simple (guantes, caja), pero la prevención de la incorporación (inhalación de vapores, ingestión, contacto cutáneo) es primordial. Todas las operaciones están diseñadas para trabajar con actividades del orden del gigabecquerel (GBq) en volúmenes minúsculos.
No existe un antídoto específico. La prevención es la única estrategia efectiva. En caso de contaminación sospechosa, se podrían considerar medidas de emergencia (descontaminación, vigilancia de excreciones) y la administración de yodo estable (para saturar la tiroides y limitar la fijación del ástato), aunque su eficacia no está probada.
Al igual que el polonio y otras materias radiactivas de categoría 1, el ástato-211 está sujeto a las regulaciones más estrictas del OIEA en materia de seguridad y protección nuclear. Su transporte está altamente regulado (reglamento ADR/RID para materiales radiactivos). Solo unos pocos laboratorios en el mundo están autorizados a producirlo y manipularlo.
El principal obstáculo para el desarrollo de terapias con ástato-211 es su producción limitada. Requiere un ciclotrón de energía media (~30 MeV) con una línea de haz dedicada al bombardeo de bismuto. La separación química del ástato del bismuto fundido (método de destilación) o en solución es compleja y debe ser rápida. El desarrollo de métodos de producción más eficientes y una logística que permita entregar el isótopo a los hospitales en las horas siguientes a su producción es un campo de investigación activo.
El futuro del ástato está casi enteramente ligado a la medicina nuclear teranóstica:
El ástato, este "fantasma" de la tabla periódica, podría así pasar del estatus de curiosidad de laboratorio al de herramienta terapéutica de precisión salvadora, encarnando la paradoja de los radioelementos: un poder destructivo canalizado hacia la curación.