La luz es una forma de energía transportada por partículas elementales llamadas fotones. Resulta de procesos físicos fundamentales, como las transiciones electrónicas en los átomos o las interacciones entre partículas cargadas. Esta dualidad onda-partícula convierte a la luz en un fenómeno central en la física moderna.
La atmósfera solo deja pasar una pequeña parte de la radiación electromagnética emitida por los astros. Las ondas cortas, como los rayos gamma o los ultravioleta extremos, son absorbidas en las capas superiores, mientras que las ondas muy largas son reflejadas o desviadas. La ventana óptica, la de la luz visible, es una de las pocas bandas de frecuencias que llega eficientemente a la superficie terrestre.
La luz que nos llega transporta información valiosa sobre los objetos celestes: temperatura, composición química, velocidad y estructura interna. Al estudiar el espectro electromagnético, los astrónomos pueden analizar fenómenos invisibles a simple vista y explorar regiones del Universo de otro modo inaccesibles. La luz es, por lo tanto, una de las herramientas más poderosas para comprender el cosmos.
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