Los abismos corresponden a las zonas oceánicas profundas situadas más allá de los 2000 metros de profundidad. La presión aumenta aproximadamente 1 atm cada 10 metros, alcanzando varias cientos de atmósferas a 10.000 metros. La temperatura ronda los 2 a 4°C, la luz solar es inexistente y los nutrientes son escasos, lo que hace que estos entornos sean extremos para la vida.
Los organismos abisales han desarrollado estrategias únicas para sobrevivir en estas condiciones: estructuras corporales flexibles para resistir la presión, metabolismos lentos para ahorrar energía, producción de bioluminiscencia para comunicarse o atraer presas, y simbiosis con bacterias quimiosintéticas. Los gusanos tubícolas de las chimeneas hidrotermales explotan la quimiosíntesis de sulfuros, una fuente de energía totalmente independiente del sol.
Profundidad (m) | Presión (atm) | Temperatura (°C) | Organismos típicos |
---|---|---|---|
2000 - 4000 | 200 - 400 | 4 | Peces abisales, medusas, crustáceos |
4000 - 6000 | 400 - 600 | 3 | Calamar gigante, holoturias, anfípodos |
6000 - 8000 | 600 - 800 | 2,5 | Peces abisales profundos, cangrejos gigantes |
8000 - 10.000 | 800 - 1000 | 2 | Gusano tubícola, bacterias quimiosintéticas, peces abisales extremos |
La medusa Atolla es un organismo emblemático de los abismos, que suele vivir a más de 2000 metros de profundidad. Se distingue por su forma circular y su capacidad para producir potentes pulsos bioluminiscentes rojos cuando se siente amenazada. Esta señal luminosa atrae a depredadores secundarios hacia sus agresores, un mecanismo de defensa llamado "escudo luminoso".
Esta medusa se alimenta principalmente de pequeños crustáceos y zooplancton, capturados con sus filamentos urticantes. Su bioluminiscencia también desempeña un papel en la comunicación y la atracción en la oscuridad total de las profundidades. La Atolla ilustra perfectamente las adaptaciones extremas necesarias para la vida en el entorno abisal, donde la presión es alta, la temperatura baja y la luz casi inexistente.
El Idiacanthus atlanticus, comúnmente llamado pez dragón, es un pez abisal notable por su apariencia esbelta y su mandíbula llena de dientes afilados. Habita generalmente a profundidades entre 500 y 2000 metros, donde la luz solar es casi inexistente. Su bioluminiscencia, producida por fotóforos, le permite atraer presas y comunicarse en la oscuridad total.
Este depredador se caracteriza por un dimorfismo sexual pronunciado: las hembras pueden alcanzar los 35 cm de longitud, mientras que los machos son mucho más pequeños y carecen de dientes funcionales. Esta estrategia es típica de los peces abisales y refleja una adaptación extrema a un entorno pobre en recursos.
El Caulophryne, a menudo llamado pez rape abisal, es un pez de las profundidades notablemente adaptado a la vida en la oscuridad total. Habita generalmente a profundidades entre 1000 y 3000 metros. Su cabeza está coronada por un ilicio bioluminiscente que actúa como señuelo para atraer presas, y su mandíbula puede abrirse ampliamente para tragar organismos relativamente grandes en este entorno pobre en alimentos.
El Melanocetus johnsonii, llamado pez pescador barbudo, es un depredador abisal fascinante, fácilmente reconocible por su cabeza masiva y su apéndice luminiscente ubicado sobre la mandíbula, llamado señuelo. Este señuelo bioluminiscente atrae a las presas en la oscuridad de las profundidades entre 1000 y 3000 metros. Su cuerpo robusto y su gran boca le permiten tragar presas casi tan grandes como él, convirtiéndolo en un temible cazador de los abismos.
El Argyropelecus hemigymnus, comúnmente llamado pez hacha plateado, es un pez abisal reconocible por su cuerpo plano y plateado que refleja la tenue luz circundante. Vive a profundidades entre 200 y 1000 metros. Su forma aplanada y sus fotóforos le permiten camuflarse y comunicarse en la oscuridad de los abismos, mientras caza pequeñas presas planctónicas.
El Myctophidae, comúnmente llamado pez linterna, es un pequeño pez abisal caracterizado por sus fotóforos luminosos dispuestos a lo largo del cuerpo. Frecuenta profundidades que van desde 200 hasta 1000 metros y realiza migraciones verticales nocturnas para alimentarse de plancton. Su bioluminiscencia sirve tanto para la caza, como para evitar depredadores y comunicarse con sus congéneres.
El Bathocyroe fosteri, o ctenóforo de vientre rojo, es un organismo gelatinoso translúcido que suele vivir entre 400 y 2000 metros de profundidad. Su tinte rojo en el vientre le permite camuflarse en la oscuridad abisal, mientras que sus hileras de cilios vibrátiles, llamados ctenos, le permiten moverse con gran agilidad. Este depredador planctónico se alimenta principalmente de pequeños crustáceos y desempeña un papel clave en la cadena trófica de las profundidades oceánicas.
El Lophogastrida, comúnmente llamado sepiola luminosa, es un cefalópodo abisal que vive a profundidades entre 500 y 2000 metros. Su particularidad es su capacidad para producir luz mediante fotóforos ubicados en su cuerpo, lo que le permite comunicarse, camuflarse mediante contrailuminación y atraer presas en la oscuridad total de los abismos.
El Phronima sp., anfípodo transparente, es un crustáceo abisal fascinante por su transparencia casi total, que lo hace casi invisible para sus depredadores. Vive generalmente entre 200 y 1000 metros de profundidad y se distingue por su comportamiento particular de excavar cápsulas en las que transporta sus presas o huevos, asegurando así la protección de su descendencia en este entorno hostil.
La Atolla wyvillei, o medusa transparente, es una especie abisal caracterizada por su cuerpo gelatinoso y translúcido, que le permite fundirse en la oscuridad de las profundidades oceánicas. Vive generalmente entre 1000 y 4000 metros de profundidad. Su bioluminiscencia, visible en forma de destellos luminosos alrededor de su campana, sirve para asustar a los depredadores y atraer pequeñas presas.
El Winteria telescopa, o pez binocular, es un pez abisal fascinante caracterizado por sus ojos globulares orientados hacia arriba, adaptados para detectar el más mínimo destello proveniente de la superficie. Vive principalmente entre 400 y 2500 metros de profundidad. Su bioluminiscencia, concentrada alrededor de la cabeza y los órganos sensoriales, le permite localizar presas y camuflarse en la oscuridad casi total de los abismos.
El Grimpoteuthis spp., apodado pulpo Dumbo debido a sus aletas que se asemejan a las orejas del elefante Dumbo, es un cefalópodo abisal que vive generalmente entre 4000 y 7000 metros de profundidad. Sus aletas laterales le permiten propulsarse con gran agilidad en el agua densa de los abismos. Se alimenta principalmente de crustáceos y pequeños organismos bentónicos, utilizando sus brazos equipados con ventosas para capturar presas en la oscuridad casi total.
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