El asteroide Bennu es un asteroide carbonáceo de tipo B, originado en los primeros millones de años de formación del Sistema Solar. Su edad se estima en unos 4.500 millones de años, lo que lo convierte en un testigo casi inalterado de las condiciones fisicoquímicas que reinaban en la nebulosa solar.
Con un diámetro medio de unos 490 m, Bennu posee una estructura llamada "montón de escombros", donde la gravedad propia es débil, del orden de \( g \approx 10^{-5} \, \text{m·s}^{-2} \). Esta baja gravedad permite la conservación de materiales frágiles, en particular minerales hidratados y compuestos orgánicos volátiles.
La sonda OSIRIS-REx de la NASA, lanzada en 2016, permitió la recolección directa de muestras de Bennu, traídas a la Tierra en 2023. Esta misión se enmarca en la continuidad de los trabajos iniciados por Gerald A. Soffen (1926-2000) y otros pioneros de la exploración planetaria, con el objetivo de vincular la química cósmica con el origen de la vida.
El análisis espectroscópico e isotópico de las muestras ha puesto de manifiesto la presencia de carbono, nitrógeno, azufre e hidrógeno, elementos centrales de la química prebiótica terrestre.
Bennu contiene filosilicatos hidratados, prueba de que su cuerpo progenitor interactuó con agua líquida muy temprano en la historia del Sistema Solar. Esta agua no está libre, sino químicamente ligada, lo que indica reacciones a baja temperatura, inferiores a 300 K.
También se han detectado aminoácidos simples y bases nitrogenadas. Estas moléculas no son organismos vivos, pero constituyen precursores indispensables para la síntesis de proteínas y ácidos nucleicos.
N.B.:
La estabilidad de estas moléculas en el espacio se ve favorecida por la ausencia de oxígeno libre y por temperaturas muy bajas, lo que limita las reacciones de oxidación destructivas.
El estudio de Bennu sugiere que los ladrillos químicos de la vida ya estaban presentes muy temprano durante la formación del Sistema Solar, mucho antes de la aparición de la Tierra. Estos compuestos orgánicos y minerales hidratados se formaron directamente en la nebulosa solar, bajo el efecto de procesos fisicoquímicos a baja temperatura que involucran radiación ultravioleta, choques de granos y catálisis en superficies minerales.
En este contexto, Bennu no es un vector tardío de materia biológica, sino un reservorio fósil que preserva el estado químico inicial del disco protoplanetario. Los aminoácidos, los compuestos carbonados y el agua ligada observados hoy en día testimonian una química orgánica generalizada, activa desde los primeros millones de años, en una época en la que los planetas telúricos aún eran embriones en acreción.
Desde un punto de vista energético, estas reacciones no requieren impactos violentos. Son compatibles con entornos débilmente calentados, donde la energía proviene de desintegraciones radiactivas cortas, gradientes térmicos locales y reacciones de superficie, permitiendo una complejización progresiva de la materia sin destruir las moléculas frágiles.
| Compuesto | Tipo químico | Rol potencial | Método de detección |
|---|---|---|---|
| Carbono amorfo | Elemental | Soporte de química orgánica | Espectroscopia infrarroja |
| Filosilicatos | Mineral hidratado | Rastro de agua primitiva | Análisis mineralógico |
| Aminoácidos simples | Molécula orgánica | La glicina (\( \mathrm{NH_2{-}CH_2{-}COOH} \)) se encontró en las muestras traídas | Cromatografía |
| Carbonatos | Sal mineral | Regulación del pH químico | Espectrometría de masas |
Fuente: NASA, misión OSIRIS-REx; Nature Astronomy, análisis 2023-2024.