Desde la aparición de la vida hace más de 3.800 millones de años, la Tierra ha experimentado muchos episodios de desaparición acelerada de especies. Pero cinco crisis superan a todas las demás por su violencia y magnitud. Se las llama extinciones masivas. Erradicaron hasta el 96 % de las especies marinas y transformaron los ecosistemas para siempre. En cada catástrofe, algunas especies aprovechan los nichos ecológicos liberados para diversificarse.
La noción moderna de extinción masiva fue popularizada por los paleontólogos estadounidenses Jack Sepkoski (1948-1999) y David M. Raup (1933-2015). Los científicos consideran que una extinción es "mayor" cuando conlleva la desaparición de al menos el 75 % de las especies en un tiempo geológicamente breve, generalmente menos de 2 millones de años.
| Nombre de la extinción | Fecha (millones de años) | Porcentaje de especies desaparecidas | Causas principales | Consecuencias notables |
|---|---|---|---|---|
| Ordovícico-Silúrico | ~ 445 (Ordovícico terminal) | ~ 85 % (aún sin vida terrestre) | Glaciación masiva, caída del nivel del mar, anoxia oceánica | Desaparición de conodontos y muchas familias de trilobites |
| Devónico Superior | ~ 372 | ~ 75 % (aún sin vida terrestre) | Erupciones volcánicas (traps), eventos anóxicos globales | Extinción de trilobites y colapso de arrecifes de estromatopóridos |
| Pérmico-Triásico | ~ 252 | ~ 96 % (marina) y ~70 % (terrestre) | Traps de Siberia (volcanismo gigante), calentamiento global extremo, acidificación oceánica | Colapso de la vida marina, conocido como la Gran Mortandad, la extinción más grave de la historia |
| Triásico-Jurásico | ~ 201 | ~ 80 % (especies marinas y terrestres) | Volcanismo de la provincia magmática del Atlántico Central, emisiones de gases de efecto invernadero | Desaparición de grandes reptiles marinos, primeros reptiles voladores y declive de crocodilianos primitivos |
| Cretácico-Paleógeno (antes Cretácico-Terciario) | ~ 66 | ~ 76 % (especies marinas y terrestres) | Impacto del asteroide de Chicxulub (Yucatán) + traps del Decán | Extinción de los dinosaurios no avianos y de las amonites |
La deriva de Gondwana hacia el Polo Sur provoca una glaciación brutal. Caída del nivel del mar, anoxia oceánica y colapso de arrecifes. 85% de especies desaparecidas, la 2ª extinción más mortífera.
Los primeros bosques terrestres desestabilizan los suelos. El exceso de nutrientes asfixia los océanos (anoxia). Colapso de arrecifes de estromatopóridos y corales. ~75% de especies marinas extinguidas en una crisis lenta de 20 millones de años.
Los traps de Siberia liberan CO₂ y metano. Calentamiento extremo (+40°C en océanos), acidificación y atmósfera tóxica. 96% de especies marinas y 70% de vertebrados terrestres desaparecen. Hicieron falta 10 millones de años para reconstruir los ecosistemas.
El volcanismo gigante del Atlántico Central provoca un calentamiento masivo. Desaparición de conodontos y reptiles voladores tempranos. ~80% de especies extintas; los dinosaurios aprovechan el vacío ecológico para dominar el Jurásico.
Asteroide de 10 km en Chicxulub (México). Invierno nuclear: el polvo bloquea el sol durante años. Colapso de las cadenas alimentarias. Desaparición de dinosaurios no avianos, amonites y mosasaurios. ~76% de especies extintas; los mamíferos se convierten en los nuevos dueños.
Si las cinco grandes extinciones masivas nos enseñan algo, es el poder paradójico de la resiliencia. Por un lado, la vida es de una fragilidad asombrosa; por otro, posee una tenacidad casi inexplicable: incluso tras la Gran Mortandad, el mundo vivo siempre volvió a diversificarse.
Los registros fósiles son claros: tras cada crisis, surgen nuevos grupos. Tras el Ordovícico, los peces con mandíbula prosperan. Tras el Devónico, los anfibios colonizan tierra firme. Tras el Pérmico, los dinosaurios pasan de ser reptiles marginales a dueños del mundo. Tras el Cretácico, los mamíferos salen de las sombras para diversificarse. La vida no solo sobrevive: se reinventa. Sin embargo, esta reinvención tiene un precio: el tiempo, una escala que excede nuestra percepción.
Las grandes extinciones revelan que, si bien la vida nunca se apaga del todo, posee el don del olvido. Renace incesantemente con paciencia infinita, siguiendo el ritmo inmutable de las estrellas y galaxias.