Vivir flotando: la vida cotidiana de los astronautas en la estación espacial
Un día diferente a 400 km sobre la Tierra
Imagina vivir en un lugar donde todo flota, donde no hay arriba ni abajo, ¡y donde puedes ver 16 amaneceres al día! Esta es la vida cotidiana de los astronautas en la EEI, un laboratorio gigante que orbita la Tierra a 28.000 km/h.
Nota: La ingravidez o microgravedad es un estado en el que los objetos parecen no tener peso. En la Estación Espacial Internacional, la gravedad sigue presente al 90% de la gravedad terrestre, pero como la estación está en caída libre permanente alrededor de la Tierra, todo parece flotar en su interior.
Dormir como un murciélago
En la Tierra, te acuestas en tu cama. ¡En el espacio es muy diferente! Como casi no hay gravedad, tu cuerpo flota en todas direcciones. Es imposible "caerse de la cama", ¡pero también es difícil permanecer en un lugar!
Los astronautas duermen en pequeñas cabinas, como mini-habitaciones. Su saco de dormir está sujetado a la pared para que no floten en todas direcciones.
Pueden dormir de pie, acostados o incluso boca abajo: ¡en ingravidez todo es igual!
Para no chocarse, se atan con correas, como en un capullo.
Suelen llevar una máscara para los ojos, porque la Estación Espacial da la vuelta a la Tierra cada 90 minutos: ¡el Sol sale y se pone 16 veces al día!
Al principio, algunos sienten la cabeza un poco "pesada" porque la sangre ya no baja a las piernas, sino que se queda un poco más en la parte superior del cuerpo.
Para ayudarles a dormir bien, la luz de la estación cambia de color: azul por la mañana para despertar al cuerpo, y roja por la noche para indicarle que es hora de dormir.
¿Lo sabías? Los astronautas duermen un promedio de 6 horas por noche, un poco menos que en la Tierra, porque el ruido de los ventiladores y el movimiento constante de la estación a veces los despiertan.
Comer sin platos ni vasos
Comer en el espacio requiere mucha ingeniosidad. ¡Nada se queda en su lugar... todo flota! Por lo tanto, hay que encontrar soluciones ingeniosas para comer sin hacer desastres.
La mayoría de los platos están deshidratados: se les quita toda el agua para que sean ligeros y se conserven por mucho tiempo. Los astronautas añaden agua caliente para rehidratarlos antes de comerlos.
Los líquidos no fluyen como en la Tierra: ¡forman pequeñas burbujas que flotan en el aire!
Para beber, usan pajitas especiales conectadas a bolsas bien cerradas, para que el agua o el jugo no se escapen.
Los cubiertos y las bolsas están sujetos con imanes o velcro, para evitar que vuelen durante la comida.
Las migajas son muy peligrosas: ¡podrían flotar, entrar en los aparatos o ser inhaladas! Por eso la comida espacial está diseñada para no producir migajas, y los astronautas limpian todo cuidadosamente después de cada comida con una pequeña aspiradora.
¿Lo sabías? Los astronautas sienten menos el sabor de los alimentos en el espacio, porque la sangre sube un poco hacia la cabeza y la nariz se congestiona ligeramente. ¡Por eso les gustan los platos bien condimentados!
Lavarse sin ducha
Tomar una ducha normal es imposible en el espacio: ¡el agua flotaría por todas partes y podría dañar los equipos! Los astronautas deben inventar otras formas de mantenerse limpios.
Usan toallitas húmedas y jabón especial sin enjuague para lavarse el cuerpo.
Para el cabello, tienen un champú sin agua: se masajean el cuero cabelludo y luego lo secan con una toalla.
El agua utilizada es aspirada inmediatamente con una pequeña manguera, para evitar que flote en la cabina.
Al cepillarse los dientes, pueden tragarse la pasta dental o escupirla en una toalla.
Para el pipí y el popó, los inodoros funcionan con un sistema de aspiración que recoge todo muy rápido. ¡Nada puede flotar en la estación!
¿Lo sabías? El agua es tan preciosa en el espacio que se recicla casi al 100%: el vapor, el sudor e incluso la orina se purifican para convertirse en agua potable. ¡Nada se desperdicia!
Hacer ejercicio para mantenerse en forma
En el espacio, el cuerpo no pesa nada. Los músculos y los huesos ya no tienen que soportar el peso del cuerpo, ¡y se debilitan muy rápido! Para evitar volverse demasiado débiles, los astronautas deben hacer ejercicio todos los días, unas 2 horas al día.
Corren en una cinta de correr especial con bandas elásticas que los tiran hacia abajo, como una gravedad artificial.
Pedalean en una bicicleta estática sin sillín: ¡no hace falta sentarse cuando se flota!
Usan una máquina de resistencia para trabajar brazos y piernas, como si levantaran pesos invisibles.
Sin estos ejercicios, sus huesos se volverían frágiles, como los de las personas mayores, y sus músculos tendrían dificultades para funcionar al regresar a la Tierra.
¡Por qué es genial ser astronauta!
¡Ser astronauta es el sueño de todo aventurero y científico! En el espacio, todo lo que haces en la Tierra se convierte en una experiencia increíble: flotar, volar, ver la Tierra redonda y ser parte de un equipo que explora de verdad.
Flotas como un superhéroe: puedes moverte empujándote suavemente contra las paredes, sin caer nunca. ¡Es como nadar en el aire!
Ves la Tierra desde el espacio: los astronautas observan los océanos, los desiertos y las auroras polares desde 400 km de altitud. ¡Dicen que es la vista más hermosa del universo!
Haces experimentos científicos: plantas, fluidos, llamas, rayos cósmicos... todo se comporta de manera diferente sin gravedad. Los astronautas se convierten en verdaderos investigadores en ingravidez.
Representas a la humanidad: cada misión es internacional. Los astronautas aprenden varios idiomas, comparten comidas y sueños con colegas de todo el mundo.
Te entrenas como un atleta: en la Tierra, los astronautas practican bajo el agua, en aviones que simulan la microgravedad e incluso en simuladores de cohetes. ¡Una verdadera escuela de valentía!
¿Lo sabías? Cuando el cohete despega, los astronautas sienten hasta 3 veces su peso debido a la aceleración. ¡Y unos minutos después, todo se aligera... casi se convierten en pájaros!
Ser astronauta significa aprender a vivir sin gravedad, maravillarse ante la Tierra y descubrir los secretos del cosmos. ¡Quizás algún día tú también veas las estrellas... desde allí arriba ✨!
¿Cómo se convierte uno en astronauta?
Convertirse en astronauta no es solo ponerse un casco y subir a un cohete. ¡Hay que prepararse como un verdadero aventurero científico y deportivo!
Estudiar mucho: a los astronautas les encantan las ciencias: matemáticas, física, biología, informática... ¡y a veces incluso astronomía!
Mantenerse en forma: correr, nadar, levantar pesas... todo el cuerpo debe estar listo para soportar los cohetes y la vida en ingravidez.
Aprender varios idiomas: las estaciones espaciales son internacionales. Saber hablar inglés, ruso y a veces otros idiomas ayuda a trabajar en equipo.
Ser valiente: ir al espacio significa alejarse de la Tierra y vivir en un entorno extremo. Hay que mantener la calma y usar la imaginación para resolver problemas.
Pasar pruebas divertidas y serias: simuladores de cohetes, vuelos en aviones para experimentar la ingravidez, pruebas médicas y psicológicas... todo esto prepara el cuerpo y la mente para flotar en el espacio.
¿Lo sabías? Los astronautas continúan formándose durante toda su carrera: cada misión aporta nuevas experiencias y descubrimientos.
Así que, si te gustan las estrellas, los desafíos y la aventura, empezar a aprender ciencias y mantenerte en forma ya es el primer paso para convertirte en astronauta. ¡Quién sabe! ¡Quizás pronto tú también flotarás sobre la Tierra! 🌟