Marte ha sido el astro querido de varias generaciones de astrónomos. Es el único planeta cuya superficie se puede ver claramente desde nuestras observaciones terrestres. Es solo gracias a los robots que aterrizan en Marte que podemos admirar imágenes reales del suelo marciano. El 15 de octubre de 2012, Curiosity, el robot de 900 kg de tecnología, asombró a los astrónomos de la NASA cuando recibieron esta imagen del primer golpe de pala en el suelo marciano. ¿Encontrarán rastros de vida pasada o presente en Marte?
El rover Curiosity, misión principal del programa Mars Science Laboratory de la NASA, aterrizó en Marte el 6 de agosto de 2012 en el cráter Gale, una depresión de 154 km de diámetro situada justo al sur del ecuador marciano. El objetivo de la misión es ambicioso: determinar si Marte alguna vez pudo albergar vida, analizando la geología, la atmósfera y la química del planeta rojo.
Apenas unos minutos después de su aterrizaje, el rover envió sus primeras imágenes del suelo marciano. Estas tomas, capturadas por la cámara trasera HazCam, muestran una superficie rocosa y polvorienta, característica del entorno marciano. La atmósfera tenue, cargada de polvo ferruginoso, da a la luz un tinte ocre que domina todas las fotos tomadas por los sensores a bordo. Estas primeras imágenes, aunque rudimentarias, confirmaron que Curiosity estaba en buen estado y listo para comenzar su exploración científica.
Curiosity es un verdadero laboratorio móvil de casi 900 kg. Está equipado con 10 instrumentos científicos, repartidos entre el mástil, el brazo robótico y el chasis del rover. Aquí una presentación técnica de los principales instrumentos:
Estos instrumentos permiten a Curiosity realizar un análisis in situ muy exhaustivo del entorno marciano. El rover ha confirmado, en particular, que el cráter Gale albergó en un pasado lejano un entorno lacustre con condiciones propicias para la vida microbiana.
En 2012, el rover Curiosity marcó un hito histórico en la exploración espacial. Gracias a sus tecnologías avanzadas y su robusta arquitectura, demostró que la exploración automatizada de Marte puede alcanzar un alto grado de complejidad científica. Los primeros datos enviados a la Tierra ya son de una riqueza sin precedentes, revelando un pasado marciano más húmedo y potencialmente habitable. Curiosity sienta así las bases de futuras misiones marcianas, especialmente aquellas con objetivos humanos, al ofrecer un retrato más preciso y matizado del entorno marciano. Se impone, desde sus inicios, como un hito esencial de la exobiología y la geología planetaria.