Mapa de la radiación de fondo de microondas (CMB) obtenido por el satélite Planck. Muestra las fluctuaciones de temperatura de la primera luz del Universo, emitida aproximadamente 380.000 años después del Big Bang. Las zonas azules representan las regiones más frías.
Fuente de la imagen: ESA – Misión Planck
La radiación de fondo de microondas (CMB) es la radiación fósil emitida aproximadamente 380.000 años después del Big Bang, cuando el Universo se volvió transparente. Esta radiación de cuerpo negro perfecto (T = 2,725 K) ha sido estirada por la expansión cósmica hasta longitudes de onda de microondas. Sus anisotropías (fluctuaciones de temperatura del orden de 10⁻⁵), cartografiadas por las misiones COBE, WMAP y Planck, revelan los gérmenes de las estructuras cósmicas. La polarización del CMB, en particular sus modos B, podría atestiguar la inflación cósmica y las ondas gravitacionales primordiales. Esta radiación confirma la planitud del Universo, su composición (5 % de materia ordinaria, 27 % de materia oscura, 68 % de energía oscura) y valida el modelo ΛCDM con una precisión sin igual.
La radiación de fondo de microondas (CMB) es la radiación más antigua observable, un "eco térmico" del Big Bang emitido 380.000 años después del evento inicial. En esa época, el Universo, aún un plasma caliente y opaco, se enfrió lo suficiente como para permitir la recombinación de los primeros átomos de hidrógeno, liberando así los fotones que han viajado desde entonces. Hoy, esta radiación fósil baña todo el espacio a una temperatura media de 2,725 K, después de haber sido estirada por la expansión hacia las microondas. Su medición, por los satélites COBE, WMAP y Planck, ha revelado un espectro de cuerpo negro casi perfecto, confirmando la teoría del Big Bang. Las ínfimas anisotropías de temperatura (10⁻⁵) son las huellas de las fluctuaciones cuánticas primordiales que dieron origen a todas las estructuras del Universo (galaxias, cúmulos). Finalmente, el estudio de su polarización abre una ventana a la inflación cósmica y las ondas gravitacionales primitivas. El CMB es así la piedra angular de la cosmología moderna, validando el modelo ΛCDM y precisando la composición del Universo: 5 % de materia ordinaria, 27 % de materia oscura y 68 % de energía oscura.
La radiación de fondo de microondas (CMB) es la radiación electromagnética residual emitida aproximadamente 380.000 años después del Big Bang. En esa época, el Universo se había enfriado lo suficiente como para permitir la formación de los primeros átomos de hidrógeno, haciendo que el cosmos fuera transparente a la luz. Esta radiación, que entonces llenaba todo el espacio, ha sido estirada por la expansión del Universo hasta longitudes de onda centimétricas, correspondientes hoy a una temperatura media de \(2{,}725\ \text{K}\).
Este gráfico permite visualizar cómo el Universo caliente y denso de los inicios se transformó en un cosmos frío y vasto como el que observamos hoy. El CMB es una piedra angular de la cosmología moderna, proporcionando una prueba directa de la teoría del Big Bang y de la composición del Universo.
Las mediciones del satélite COBE (1989), seguidas por las de WMAP (2001-2010) y Planck (2009-2013), han demostrado que el espectro del CMB sigue notablemente bien la ley de la radiación de cuerpo negro.
Esta distribución espectral indica que la radiación de fondo de microondas es una radiación térmica en equilibrio, emitida por un plasma de fotones, electrones y protones que antes interactuaban constantemente.
Nota:
Un cuerpo negro es un sistema físico perfecto que absorbe completamente toda la energía incidente y reemite una radiación que depende únicamente de su temperatura. Su espectro está descrito por la ley de Planck, que relaciona la densidad de energía espectral con la frecuencia \(\nu\) y la temperatura \(T\) según: \(\displaystyle B(\nu, T) = \frac{2h\nu^3}{c^2}\frac{1}{e^{h\nu/kT} - 1}\). La radiación de fondo de microondas es el mejor ejemplo natural conocido de radiación de cuerpo negro, con una desviación inferior a \(10^{-5}\) respecto a la teoría.
A pesar de su notable homogeneidad, el CMB presenta débiles anisotropías (fluctuaciones de temperatura del orden de \(10^{-5}\)). Estas inhomogeneidades son las huellas de las fluctuaciones cuánticas primordiales amplificadas por la expansión cósmica. Sirvieron como semillas para la formación posterior de las estructuras a gran escala del Universo.
Las misiones WMAP y Planck han permitido cartografiar estas anisotropías con una precisión sin igual, proporcionando restricciones esenciales sobre parámetros cosmológicos como la constante de Hubble \(H_0\), la densidad de materia \(\Omega_m\) y la densidad de energía oscura \(\Omega_\Lambda\).
La polarización de la radiación de fondo de microondas proporciona información adicional sobre los procesos físicos que tuvieron lugar antes de la recombinación. En particular, la detección de un modo de polarización de tipo B podría revelar la presencia de ondas gravitacionales primordiales, predichas por la teoría de la inflación cósmica formulada por Alan Guth (nacido en 1947).
Estas ondas gravitacionales habrían dejado una sutil firma en la textura de la radiación fósil, ofreciendo una prueba indirecta de los primeros \(10^{-35}\ \text{s}\) de la historia cósmica.
La radiación de fondo de microondas no es solo un vestigio del pasado; también es una ventana a la física fundamental. Las más mínimas desviaciones medidas en su espectro y polarización ponen a prueba los modelos de Universo FLRW y las predicciones de la relatividad general de Albert Einstein (1879-1955).
El análisis del CMB ha permitido confirmar que nuestro Universo es espacialmente plano con una precisión mejor que el 0,4 %, y que la materia visible constituye solo alrededor del 5 % del contenido energético total, siendo el resto compartido entre materia oscura y energía oscura.
Nota:
La radiación de fondo de microondas no es observable en el dominio visible porque su radiación, inicialmente en el infrarrojo, ha sido estirada por el factor de expansión \((1 + z) \approx 1100\), situando hoy su máximo espectral en aproximadamente \(160\ \text{GHz}\).
| Misión | Período | Agencia | Resultado principal |
|---|---|---|---|
| COBE | 1989-1993 | NASA | Confirmación del espectro de cuerpo negro y primeras anisotropías detectadas |
| WMAP | 2001-2010 | NASA | Cartografía detallada de las anisotropías y ajuste de los parámetros cosmológicos |
| Planck | 2009-2013 | ESA | Medición de la temperatura media \(T = 2{,}7255\ \text{K}\) y de la planitud del Universo |
Fuente: Equipo científico de WMAP, Archivo Legado de Planck de la ESA.
La radiación de fondo de microondas (CMB) es una radiación de microondas que llena todo el Universo. Es el testigo más antiguo del Big Bang, emitido aproximadamente 380.000 años después de este, cuando el Universo se enfrió y se volvió transparente. Su importancia es capital porque es una prueba directa del modelo del Big Bang. Su medición precisa ha permitido confirmar la planitud del Universo, determinar su composición (materia ordinaria, materia oscura, energía oscura) y explorar las estructuras primordiales que dieron origen a las galaxias.
Esta temperatura es una consecuencia de la expansión del Universo. En el momento de la emisión (380.000 años después del Big Bang), el Universo era mucho más caliente (unos 3000 K). Esta radiación térmica, inicialmente en los dominios del visible y el infrarrojo, vio cómo sus longitudes de onda se estiraban con la expansión del espacio durante más de 13.800 millones de años. Hoy, este corrimiento al rojo la ha situado en el dominio de las microondas, lo que corresponde a una temperatura media de solo 2,725 K.
Las anisotropías son diminutas fluctuaciones de temperatura (del orden de 10⁻⁵) observadas en el CMB. Son las huellas de las fluctuaciones cuánticas primordiales, microscópicas, que fueron amplificadas por la expansión cósmica justo después del Big Bang. Estas pequeñas sobredensidades sirvieron como "semillas" para la formación de las grandes estructuras del Universo (galaxias, cúmulos de galaxias) mediante la atracción gravitacional. El estudio detallado de estas anisotropías, realizado por los satélites WMAP y Planck, permite establecer restricciones precisas sobre los parámetros clave de la cosmología.
La radiación del CMB no es solo térmica, también está polarizada. Esta polarización contiene información complementaria sobre el Universo primordial. En particular, la detección de un modo de polarización de tipo B es un objetivo mayor porque podría ser la firma de las ondas gravitacionales primordiales. Estas ondas habrían sido generadas durante la fase de inflación cósmica, una expansión extremadamente rápida del Universo durante los primeros 10⁻³⁵ segundos. Su descubrimiento ofrecería una prueba directa de la física a energías inaccesibles para los aceleradores de partículas.
Tres misiones espaciales mayores han revolucionado nuestro conocimiento del CMB:
• COBE (NASA, 1989-1993): confirmó que el espectro del CMB es un cuerpo negro perfecto y detectó por primera vez sus anisotropías.
• WMAP (NASA, 2001-2010): realizó un mapa detallado de las anisotropías, afinando considerablemente parámetros cosmológicos como la edad, la composición y la curvatura del Universo.
• Planck (ESA, 2009-2013): proporcionó las mediciones más precisas hasta la fecha de la temperatura (2,7255 K), las anisotropías y la polarización, confirmando la planitud del Universo con una precisión del 0,4 % y las proporciones de materia y energía.